Preludio
Un ansia por saber,
por recordar, duerme silenciosa en el alma de cada niño.
Un ángel
toma su cántaro lleno de luz, y sintiendo esa necesidad
de cada pequeño, lo vuelca desde los cielos hasta vaciarlo.
La luz del cántaro
va tomando formas y colores, a medida que se aproxima a la tierra.
Hadas, duendes,
animales, niños. Todos bailaban en su alegre y suave descenso.
Pero antes de tocar
la Tierra, dos ángeles receptores con sus varas mágicas,
hacen explotar el torrente en multitud de estrellas.
Cada estrella se
transforma en un cuento, y cada cuento despierta en cada niño
la sensación de que el cielo no está tan lejos sino
tan cerca.