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Fuego
El fuego es el hijo, igual a su padre,
Que vive en la Tierra como un don del Sol.
Tan bello, tan vivo y tan poderoso
Efímero fuego, que vienes y vas.
Ningún color tienes, pues todos contienes,
Eres luz de día en la oscuridad,
Me das calorcito cuando tengo frío,
Abrazo materno, eterno y fugaz.
¿Quiénes te comprenden, fuego tan amado,
Será el aire puro que aviva tu llama,
Será el agua clara que aplaca tu fuerza,
Y con su frescura apaga tu luz?
Misteriosa llama, fogata gigante,
Que arrojas chispitas a la inmensidad
Luciérnagas vivas que desaparecen,
Mágico fueguito, todo me lo das.
Todas las formas tienes
y en ninguna te detienes
Fuego que eres tan vivo,
y en un instante nomás
Te vuelves cenizas blancas
Que el viento suelta a volar.
Fuego, tan grande y bello,
Igual que tu padre, el Sol,
Enciende una llama viva,
Aquí, en este corazón
Que quiere vivir por siempre
Vibrando el eterno Amor.
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