Cuentos Celestes   Home Contactenos

Cuentos / Gotas del alma

 

La Estrella Musical

“Esta historia alada nos enseña que en todos hay un don oculto que solo espera manifestarse. Ninguno igual a otro, ninguno mejor que otro, porque todos SON”

Cuenta la historia que una mañana, bebé paloma preguntó a su madre después de oírle cantar: -¿Por qué, madrecita, cantas tan dulce y suave, podré yo hacerlo como vos?

Su mamá lo miró con ternura, y supo que era la hora de contarle una bella historia que se conoce entre las aves desde siempre.

Y dijo así: -“Hace mucho tiempo, cuando hacía poco la Tierra, el agua y el Sol habían nacido y eran pequeñitos, llegó desde las alturas del cielo un águila gigante, tan grande como las montañas que vemos a lo lejos. Así como era de grande, era su inmensa bondad y sabiduría.

Cuando se poso en tierra llamó a todas las aves existentes y les dijo:
-‘Esta Tierra hermosa que habitan, es un don de la Naturaleza, para ustedes, aves del cielo, que pueden volar y mirarla desde el aire. ¿Ven que bella es? Toda sembrada de deliciosos frutos y con sus árboles esperando a ser cobijo como nidos de amor. Vengo a traerles un regalo que es para ustedes, pero en verdad para todos’.

Y arrojó  de su boca una luz, como una estrella musical que se derramó sobre todas las aves. Cayó sobre ellas como una caricia suave que las adormeció, y en cada una se depositó en su garganta una chispa de esa estrella radiante.

Luego el águila les dijo: ‘Esta estrella que les regalo es el Canto. Para que disfrutéis cantando, el agradecer a la Naturaleza sus hermosos dones y su grandeza. Que su mayor expresión sea al amanecer; cuando presientan al Sol, canten regocijadas de su acercamiento que es Vida para todas las cosas. Que su canto despierte al día, a todos los seres’.

Entonces encomendó a cada pájaro expresar un canto diferente y ese canto serviría  para despertar una parte de la Naturaleza.
Unos despertarían al agua, otros a los árboles, los animales, las flores, las abejas, las mariposas, el viento, y todo cuanto formaba parte de la Naturaleza.

-‘No olviden a los hombres, dijo el águila antes de irse, y canten junto a su ventana, ya que ellos viven olvidados de las cosas verdaderas. Adiós, aves y gracias’.
El águila levantó su gigantesco vuelo y nunca más se la vio en la Tierra”.

Bebé paloma escuchaba con ojos gigantes la historia que le contaba su madre.
 Y ella le dijo:-¿Ahora entiendes hijito, por qué todas las aves tenemos el don de cantar? Esa estrella también está en tu garganta esperando despertar.

Nosotras las palomas, somos quienes despertamos de su sueño a los ancianos árboles. Por eso nuestro canto suave y de paz, para esos gigantes lentos y silenciosos que tanto amamos.
Al atardecer, cantamos también una triste despedida al Sol, al que extraña la Naturaleza hasta su vuelta al otro día.

Bebé  paloma aleteaba de alegría pensando en que tan bella misión le esperaba en su vida. En ese momento sintió que algo vivo e inquieto despertaba en su garganta y por primera vez cantó.

Volver

 

 

 

La perfección de la oruga

La canción de la selva

Laestrella musical